19/6/10

ARQUERO DE LUNA BLANCA




Una sonrisa dialogante es una caricia penetrante. ¿Ahora? ¡Serás!
El tiempo se ha suspendido en aliento compartido. ¿Viento? Quizás.
¿Un anhelo apasionado tras la bruma de un cielo arañado? ¡Asustas!
Lo susurra Éolo, lo interpretan ruiseñores y lo siente el cielo Platero.


Tin tin, luces de bohemia,
tin tin, luces en el mar,
tin tin, candilejas,
tin tin… luz de gas.


San Juan, lunas nufragan en la fogata del mar, espiando sus errores.
¡Luna niña, ya no llores! El arco lucero envaina, sin peones, agravia.
La muerte liviana esconde su tez blanca. Da la espalda al barquero.
¡Despliegas alas e ilusiones, derrochas! El arquero ya canta, alcanza.


Tin tin, luces de bohemia,
tin tin, luces en el mar,
tin tin, candilejas,
tin tin… luz de gas.




ESTHER FERRER MOLINERO

8/6/10

BESO DE MUERTE...


Beso al cuervo maligno, desgarro su boca templada.
¿Suerte funesta, me aguardas en tu alcoba pétrea?
El dulce frío penetra mi alma, escalofríos ardientes.
Arrancas carbones, desahuciada, sedada, sin llamas.

Ausencia, fatua fingida, soledad embriaga, la blanca.
Arrebatos siente, nadie la admira, la negra imprime.
¡Ama la blanca, abrasión! ¡Grita la negra, aversión!
¡Te empuño blandida en recovecos, espada nuda!

Alba promiscua, rayo centella; deseo rozarte, leve.
Abismo profano, fundir sus manos de cera, quiere.
La negra es la llaga, la nívea callada. Silencio. Ansío.
Aspiro turbada de alcoholes febriles. Exhalo. Expiro.


ESTHER FERRER MOLINERO

30/5/10

IMAGINARIUM KLAUS Nº 8: COSAS DE ULTRAMAR (novela por entregas)


Klaus se miró en el espejo del escaparate, ese en el que nunca se reflejaba y comprobó cómo su silueta comenzaba a perfilarse, cada vez más. Lejos de perder sustancia ganaba consistencia y se aposentaba en su historia de manera holográfica. Una mano a vuelapluma estampaba los trazos nítidos de un relieve abultado. La relatora, con un tejemaneje tramoyista y punzante, danzaba a contratiempo para abrazar a la volátil trama. A Klaus siempre le había desmontado la coqueta duda, quizá, porque podía ver todas las caras de un poliedro descompuesto.


- Debería comprar fruta con intención de consumirla, las manzanas ya no caen de los árboles… y ahora, forman un bodegón marchito en mi frutero- pensaba Klaus desmadejando alguna idea pretenciosa en el ultramarinos del barrio.
- ¡Alejandro, podríamos hacer una cena improvisada! Es tan sencillo como esto: citamos a Marlene y dejamos, por descuido, una carta dirigida a mi hermano Max sobre el arcón… ummmmmmmmmmm… a ver qué sucede… ¿te parece?
- ¡¿Estás loco?!... no dejas de sorprenderme, amigo. ¿Crees que la chica es de esa clase de personas que husmean en la correspondencia ajena?... hombre, eso sería propio de alguien mucho más rebuscado, casi tanto como tú… - le espetó el lenguaraz Alex.
- ¡Estos gambones están de oferta… a la cesta! ¡Voilé! Siendo sincero, debo decir que me cae bien la niña pero no me fío ya ni de la sombra que recientemente me ha abandonado… ¿recuerdas que soy un presunto asesino?... no estoy para andarme con miramientos y aunque sea un encanto, un dulce pajarillo cantor, no me amilanaré en mis pesquisas… ¿o qué te crees Alejandrito?- mirándolo tan fijamente como podía.
-Tú verás, pero te estás mezclando con la testigo principal y eso está contraindicado… ¿un vino blanco con las gambas, no?... aquel albariño de mis amigos de Cambados está bastante bueno, ideal para la ocasión-
- No te preocupes por los detalles, eso sí, deberías avisar a Carlos, quiero que nos acompañe… siempre me invita a las reuniones clandestinas, esas de la política de bloques… y, la verdad, es que son históricas sus conclusiones sin mencionar sus chascarrillos no menos afortunados…

Cuando entraban en la sección de congelados, Klaus tropezó con el carrito de una mujer de aspecto frágil y sintió que le era muy familiar. Un telón nubló su vista aireada y tras un breve suspiro de viento, comprendió que se había topado con la verdad por segunda vez y justo, en el preciso instante en que él la reconoció, se diluyó sin mediar palabra. ¿El alemán debería interpretar algo ante aquella visita inesperada? Algo se recalentaba en su cabeza...


Se pelearon para pagar y salieron apresuradamente del ultramarinos que iba a cerrar. De regreso a casa, la centrifugadora de Klaus no dejaba de repasar con su movimiento de vaivén el entramado de una tela tejida con muchos hilos sueltos...

CONTINUARÁ…


(C) Esther Ferrer Molinero

22/5/10

IMAGINARIUM KLAUS Nº 7: EL REGRESO (Novela por entregas)


Aquella mañana de sábado alguien jugaba con un martillo en un sueño inventado. Klaus Whinkel se había levantado muy cansado, aunque con una determinación en su destartalada cabeza. La noche anterior recordaba, muy vagamente, haberse bebido el agua incendiaria de los floreros del antro de perdición que frecuentaba… apenas unos flashes parpadeaban ante sus ojos trasnochados y en ellos, la visión borrosa de las camareras intentando esquivarlo y la imagen más definida de la chica del “sí pero no” que le había sonreído sin mediar palabra, una vez más. La niña fusa era un interrogante enfatizado. Klaus, que aspiraba a ser poeta nihilista, inventaba historias sin final y se esfumaba, justo después de aspirar el humo viciado que circundaba su existencia. Fumaba cigarros interminables.

La noche transcurrió como cualquier otra… nadie le había sorprendido o casi nadie. Klaus, originario de Aquisgrán y con una flema germánica intempestiva, optó por no desafiar a su destino.
La mañana se presentaba nublada y no precisamente por el tiempo atmosférico, nada complicado, sino por la nube de cenizas volcánicas que abrasaban su lucidez mental. Entre nubes y claros, Klaus comprobó cómo su resaca se disipaba. El alemán sufría de un carácter ciclónico irreversible.

A pesar de su estado líquido, Klaus prefirió girar sobre sí mismo arremolinándose para trazar un ardid arabesco. Siempre había querido descubrir algún misterio y ahora, se le presentaba la ocasión. Había decidido investigar el secreto familiar y, sobre todo, indagar acerca del origen de aquellas cartas descoloridas que habían aparecido misteriosamente en el trastero de su casa santiaguesa. Las cartas mencionaban algo de una herencia y la repartición no se había llevado a término ante la reciente tragedia de su hermano Max…


CONTINUARÁ...


(C) Esther Ferrer Molinero

16/5/10

VUELO VOLUBLE, VOLATIL SUEÑO


Tu cordón umbilical se conecta con el viento... ¿hacia dónde sopla?
Fundes cielo estrellado en presencia de hielo... apagón silencioso.
Flujos sanguinos, son hilos recortados. Pende una marioneta viva.

La sangre hierve, a borbotones... grumos consistentes desleídos.
Arritmia sensible al contrapunto... aliento que no roza. Frío. Hiel.
La boca enorme desprecia. Sin savia, sin grana, sin risa, sin gana.

Vuelo voluble, volátil vuelo.
Vuelo, voluble, volátil, sueño...



Esther Ferrer Molinero.

9/5/10

MARIPOSA AZUL...


Mariposa frágil, azul, como tu sueño.
Aérea, transparente, libre, sin dueño.
¡Campanilla, no te precipites, vuela!

Abanicos sus alas, no te puedo tocar.
Tú, perdida la mirada, loco avatar.
¡Campanilla, no te precipites, vuela!

Brisa si suena el organillo, sopla Eolo.
Canto aniñado llanto, vistoso azahar.
¡Campanilla, no te precipites, vuela!

Pinza su música triste con púa de oro,
hilos trenzados persisten, sufro, lloro.
¡Campanilla, no te precipites, vuela!

Rima tu risa en pentagramas torcidos,
Lava su faz sangrienta, polilla muerta.
¡Campanilla, no te precipites, vuela!



Esther Ferrer Molinero

6/5/10

A FLOTE ENTRE LA MUERTE ESQUIVA...




Los niños gritan en sus cunas pétreas,
la guadaña feroz acalla sus voces.
¡No llores, niño tibio! Canta la muerte irreverente.
Huelen a huérfanos prematuros. Hedor nauseabundo...

Los infantes no regresan de las guerras,
en sus tripas inflamadas crecen las sequías…
Campos de batalla perecen yermos.
Ríos desolados, dulces lágrimas y una nana esquiva.

La vida se ahoga en sangre congelada, se extingue.
¿Estigia, adónde te diriges? Cadáveres emergen de las aguas.
Uno y otro, otro y uno… cuerpos encharcados.
¡A flote en el mar, muero! Duermo… y sueño...

La mano gélida empuja hacia el abismo. ¡No me sueltes!
Cruzan ligeras las aves, rompen sus alas contra el viento.
El cuervo maligno observa fijamente. Me espera.
¡Condenados en el intervalo del tiempo!

La vida se ahoga en sangre congelada, se extingue.
¿Estigia, adónde te diriges? Cadáveres emergen de las aguas.
Uno y otro, otro y uno… cuerpos encharcados.
¡A flote en el mar, muero! Duermo… y sueño...






Esther Ferrer Molinero

19/4/10

PERVERSA, LIBRA Y LIBRE


Quisieras inflamar partícula irascible,
suspendido el soplo, alentado fuego.
¡Quiero rolar, soy sensible susceptible,
consumo oxigenado, me falla el vuelo!

Libres las estrellas, chispas abrasadas,
llueven las centellas, tristes aniñadas.
Pegaso azul surca cielos intangibles,
miedos apurados en sogas invisibles.

Fatuas las miradas si no son abiertas,
mustios ojos, labios mudos y cerrojos.
¡Rejas celosías, lacras y sellos calados!
La coraza, si es blindaje, cierra puertas.

¿Puedes ser perversa? ¡Él inaccesible!
Libres fundamentos, libres sus acciones,
libres las palabras, sin complicaciones.
¿Puedes ser aviesa? ¡Perversa y libre!

ESTHER FERRER MOLINERO

8/4/10

TIRALÍNEAS, SANGRE Y TINTERO


Llora la niña, saetas del arco lucero.
¿Hacia dónde asestas, niña triste?
¡Liras transfiguran rimas! ¡Muero!
¡El rayo cauteriza tu herida, resiste!

Porque nadie percibe, eres silueta.
Asiendo tiralíneas, trazas pirueta.
Porque el color sepia relegó de ti,
aciago negro aguarda, huye de ahí.
Porque el ángel caído era quimera,
cantando enmudeció tu primavera.

Ahogo ecos que emergen de un pozo,
lejano abismo, insaciable sed, esbozo.
¡Caballo blanco, Unicornio desbocado!
¿Lienzos tachados no atajan tu llanto?

Porque nadie percibe, eres silueta.
Asiendo tiralíneas, trazas pirueta.
Porque el color sepia relegó de ti,
aciago negro aguarda, huye de ahí.
Porque el ángel caído era quimera,
cantando enmudeció tu primavera.

Esther Ferrer Molinero

10/3/10

DESHILACHADA DUDA...




Me entristezco si tu alma llora.
¡Desatada ilusión se demora!
Intuyo, la ausencia del gotero,
el líquido argumento, espero.
¡Decantas esencias y desgana!
Percibo tu dolor ¡me desgarra!

Ansío…
La brecha de tu hueco, tu nada.
Presiento…
Duda cruda, dura duda, insana.
Consiento…
Si te enredas en mi pelo-velo.
Confieso…
Aliento estrangulado, lianas
en la nuca, sajazos en la llama.

Vislumbro tus tinieblas, tu duda.
¡Espera dilatada, vía frustrada!
Se desliga deshilachando lazos,
y anuda ataduras sin abrazos.
El aguacero frío me desangra.
¡Inclemencias del suero tintero!

Ansío…
La brecha de tu hueco, tu nada.
Presiento…
Duda cruda, dura duda, insana.
Consiento…
Si te enredas en mi pelo-velo.
Confieso…
Aliento estrangulado, lianas
en la nuca, sajazos en la llama.




Esther Ferrer Molinero

5/3/10

EL OJO DEL ÁNGEL CAÍDO (EN EL INFIERNO)


Ojos negros que semejan fieros
¿Son hechiceros, esos ojos negros?
Ojos oscuros de fosas profundas,
hendidas y mudas, lagunas de sal.

¡Oh óculo sabio, ojo ladino!
¡Traicionero ojo en el espejo!

Transitaba en un sueño y desperté en el horror.
Proyectaba afanes falsos, concebidos a tientas.
Fantasías yacían... ¡cadáveres de filios muertos!

El ojo certero partía, quimera, lanzadera fugaz.

¡Diluida cansada, celosías rasgadas, luces tristes!
Entrelazados ciclos en hilos caracoles de abanicos.
Sangrías razones, corazones fríos... ojos líquidos.

Ojos amarillos, opacos sin brillos,
¿Ojos macilentos, tenues y ciertos?
Juicios irisados, opalinas miradas,
pupilas agudas, sutiles, clavadas.

¡Oh óculo sabio, ojo ladino!
¡Traicionero ojo en el espejo!
Esther Ferrer Molinero

15/2/10

POETISA EN EL INFIERNO


Grita en silencio envuelta en riadas picas,
Empapada y desangrada, consume espinas.
¡Fuente marchita, en tiempos refrescante!
¡Oh soñadora niña! ¿A dónde guía Caronte?

Confundida por el canto de sirenas, caes
en el abismo sombrío, contémplalo frío.
Este infierno cuarteado cruje, distante.
¡Virgilio, atraviesa el fuego llameante!

En el averno, el río coagulado se congela.
¡Rapsoda antiguo, tú nunca comprendes,
el espíritu en tránsito ya no debe sufrir!
Halla una mirada, una eternidad aciaga.

Ávida emocional no continuarás sufriendo,
¿sabes lo que deseas si pudieses obtenerlo?
Te alejas en los brazos de la muerte cruel.
¡Poeta atrapada a las puertas del infierno!

Entre anillos cónicos, Beatriz* te escucha.
Recoge su túnica púrpura y clama al cielo.
Alguien interpreta entre trompetas sordas.
¡El maligno es bestia que susurra sierpes!
Ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss.


Voz en off desde el infierno:


¿A quién le importa lo que piensas?
¡Continuas, deambulando a ciegas!
*Beatriz: la esperanza en 'La Divina Comedia'.

Esther Ferrer Molinero

5/2/10

ALMA VIVA, VAMPIRA (En el infierno)


¡No duermas nunca, alma viva,
siembra el infierno de vampira!

Escucho tu voz inquietante en el olvido,
transitando por la senda de los muertos.
¡He hallado a la sombra! ¿Será un sueño?

¡Extirpo una espina del costado,
daga pluma, me ha alcanzado!

Una virgen llora ensangrentada, vagaba,
exhalando su espeso aliento, desangrada.
¿Dónde vas tiniebla? ¡En el abismo estaba!

¡Ríos de lava fluyen candentes,
verdes flores, fluorescentes!

Decanta rojas gotas del tintero derramado,
la noche atrapa, enmascarada en un reflejo.
Levanto el vuelo en-sueño, ya no duermo.

¡No duermas nunca, alma viva,
siembra el infierno de vampira!

Esther Ferrer Molinero

23/1/10

NADIE, POLÍTICO EN EL INFIERNO


I
Nadie aprende, nadie vaga.
Comprimes cabeza tubular,
rodando ideas insurgentes.
Logos hastiado, nadie alaba.
Cambia bastón por báculo,
muleta liberal transferible,
estrujando acción punible,
aplastando pedante óculo.
Frías bajezas, compunjidos,
intérprete de lo artificioso,
comediante, habla ocioso,
¡gobernantes corrompidos!

II

Nadie asiente, logos miente.
Confían sentidos exaltados,
falsos engaños, doran loas.
Acuerdos insertados, callan.
Replicantes, voz desafiante,
nadie valora, nadie escucha.
¿Quién es nadie, austucia?
Voz diluida a los dictados,
de burlones fundamentos,
de ardides lides amañados,
de advenedizos ensalzados.
¡Ingenuos atajan y sacian!

III

Arrojando erróneas claves,
materialismo sin audiencia.
¿Se extinguen cual fluido?
Nadie escruta, nadie espacia.
Delirio y descenso infernal,
incauto favor emulsionado.
Tus alas blancas cera dan,
engañan golosas ofrendas,
juzgadas en dignas ventas.
¿Quién prorroga la caída?
El juego y el fin de la partida.
¡Nadie es rival, nadie gana!
...
ESTHER FERRER MOLINERO

¡HOY ES AYER, AYER, MAÑANA QUIZÁ!

I
¡Hoy es ayer, ayer, mañana quizá!
Hoy he soñado contigo, velero,
surcabas a vuelapluma, certero.
Hoy he soñado contigo, lucero,
lanzabas flechas al arco lunero.

Ayer…
He soñado que ayer soñaba,
he pensado que ayer viajaba,
he soñado, ayer, y el mar.
II

¡Hoy es ayer, ayer, mañana quizá!
Hoy he viajado contigo, amante,
cruzabas vías, pasajero andante.
Hoy he viajado contigo, vagante,
evocando recuerdos, caminante.

Hoy…
He arrancado tu calendario,
hoy, el viento, lo quiso extraviar.
Hoy he vuelto, hoy, y el viento.


ESTHER FERRER MOLINERO

15/1/10

MELANCOLÍA VORAZ (a Charles Baudelaire)



A Charles Baudelaire

I

¡Oh cabeza fría y triste!
Ángeles infernales lloran,
desgarrando el sutil velo.
Húmedos rostros ajados,
cristalizan lágrimas rotas.
¡Oh miserable fortaleza!
Confundida suerte funesta.
Aureolas caídas desnudan
la concupiscente pasión.
¡Ilusa, pérfida renegada!

¡Melancolía, melancolía veraz!
¡Melancolía, melancolía voraz!
¡Medrando, melancolía, devoras!

II

Cadenas engarzadas tocan,
estridencias sones, tientan.
Asco hediondo al observar
petrea melancolía hallada.
¡Tiempo, espacio infinito!
¿Versaba en humor ironía?
¡Encriptaba en símbolos!
Guantes claros arrojados,
dandy precoz aventajado,
mi amigo, cherr Baudelaire.

¡Melancolía, melancolía veraz!
¡Melancolía, melancolía voraz!
¡Medrando, melancolía, devoras!

III

¿Abrazar dolor en boulevard?
¡Cuántas lágrimas he errado!
Salvaje perforando entrañas,
repulsión y no poder vomitar.
¡Expulsaré al ente huraño!
Un demonio impetuoso siento.
¿Perturbada por Platón vacío?
¡Aturdida, en un sueño banal!
¡Activista placentera, disfruta,
de la vida y sus causas justas!


¡Melancolía, melancolía veraz!
¡Melancolía, melancolía voraz!
¡Medrando, melancolía, devoras!



ESTHER FERRER MOLINERO

2/1/10

POETISA, RAZÓN DE SER (En el purgatorio)


Cuando nadie escucha, soy.
Cuando nadie mira, estoy.
Cuando nadie espera, voy.
Siento ser, si siento lucha.
Soy ser, siempre he sido.
Siendo ser, ahora, existo.

Soy como soy, así era.
Soy así, era verdadera.
Soy, era, senda vera.
Siendo necesidad, era.

¡Exprimo gotas exudadas,
soy así, lágrimas doradas!

Cuando nadie escucha, soy.
Cuando nadie mira, estoy.
Cuando nadie espera, voy.
Siento ser, si siento lucha.
Soy ser, siempre he sido.
Siendo ser, ahora, existo.

Siento una espina púa clavada en mi costado,
soy arrogante, medro siguiendo su escorzo.
Soy flor, pensamiento soy, apenas recortado.
Soy inhiesta; si atraviesan mi mirada, gozo.

Cuando nadie escucha, soy.
Cuando nadie mira, estoy.
Cuando nadie espera, voy.
Siento ser, si siento lucha.
Soy ser, siempre he sido.
Siendo ser, ahora, existo.

Me vence el viento de un soplo programado,
me mece el aliento que tú no has exhalado.
Me limita el sabor de unos labios huidizos,
¡alquimista destilada de perfumes sagrados!


Cuando nadie escucha, soy.
Cuando nadie mira, estoy.
Cuando nadie espera, voy.
Siento ser, si siento lucha.
Soy ser, siempre he sido.
siendo ser, ahora, existo.

Siendo así, ¿nunca he sido?
Sí, soy, siempre he existido.
¿Soy poetisa antes que ser?
Sí y soy ser, eternamente ser.

¡Escribo mis letras engarzada,
soy así, rapsoda descarnada!

Cuando nadie escucha, soy.
Cuando nadie mira, estoy.
Cuando nadie espera, voy.
Siento ser, si siento lucha.
Soy ser, siempre he sido.
Siendo ser, ahora, existo.


Esther Ferrer Molinero

23/12/09

LA BOLA DE FUEGO



La oscuridad reinaba sin concesiones. La penumbra y las sombras se cernían sobre el imperio de la Luz. En aquel tiempo, el reino de las luminarias, había sufrido un gran apagón debido al secuestro de sus luciérnagas luminiscentes. Aquel extraño suceso perpetrado por los ladrones de luces se había originado en la hora sexta, mientras los dioses contaban los granos de los relojes de arena de la región de las dunas. Los caballeros de las sombras, ladronzuelos usurpadores de energía, se habían propuesto absorber, uno a uno, los generadores de luces provisionales que habían sido colocados tras el fatídico apagón general. (Apagón, que no había contribuido a incrementar la población de pequeños etéreos ya que las féminas sufrían aquejadas de una extraña dolencia cefálica.)


Logan, caballero de la orden de los cruzados etéreos, observaba incrédulo el firmamento en el preciso instante en que una bola de fuego incendiaria lo surcaba dejando su estela. Poco a poco, su haz de luz se hacía más intenso para finalizar sumergida en la laguna acristalada evitando ocasionar emisiones de gas. La laguna, reserva natural en la que habitaban todo tipo de especies protegidas de fauna y flora, era considerada por los etéreos como el jardín de las delicias del reino de la luz. En aquel paraíso original convivían sin estrés, aves, plantas, árboles frutales y animales mitológicos. Aquella bola incandescente, al hundirse, había provocado un volcán de miles de burbujas efervescentes que flotaban como pompas jabonosas caldeando la temperatura del lugar y, dentro de ellas, se desplazaban diminutos duendecillos, hadas y ninfas. Este era un medio de transporte ligero propiciado por el constante aleteo del escuadrón de quimeras descomunales que sobrevolaba el paraje evitando la intromisión de los usurpadores de energía.

Logan, apodado ‘el espía’, había sido designado por el consejo de los desdobladores de mentes para acercarse y comprobar, in situ, el alcance de las emisiones. Logan era un hombre excesivo en sus formas y muy arrogante. Atrincherado con su coraza negra y su casco, intentaba ser más rápido que su sombra que era escueta y evasiva.

- Por fin tendremos agua caliente para uso clandestino- Comentó Logan bajándose de su vehículo a dos ruedas, un omicrón último modelo con alas en su rodamiento que petardeaba cada vez que Logan quería hacerse notar.
- La temperatura del agua ha subido 30º erios y la del aire 20º erios, esto es más que suficiente para evitar el enfriamiento del abismo- Explicó Jason a Logan, uno de los operarios que se encontraba midiendo la oscilación de las aguas termales.
- Los 'hidropasajes' (viajes en pompas de jabón) son lo de menos, lo importante, es que ascienda la temperatura del aire para evitar la congelación.- Indicó la retórica, Polis, al senador Aurio que sostenía una gigantesca lupa en su mano.


Polis, se había convertido en una mujer intrigante, nada complaciente, acostumbrada a tratar con Políticos y Cívicos (partidos ideológicos enfrentados) o lo que es lo mismo, farsantes de diversa procedencia. Ella era una mujer de actitud empecinada y, por ello, disgustaba al senador Aurio, siendo el orador, el único representante electo del grupo de los Políticos. Polis siempre tenía un interrogante a punto de salir de su boca y sus ojos eran dos exclamaciones.


! !

?


Aquella noche que había comenzado como cualquier otra sería recordada por los habitantes de la región cerebral como la más desconcertante de cuantas habían vivido. Al tiempo que la luz luchaba con la tiniebla por ocupar su lugar, se produjeron los hechos siniestros. Eran las ocho de la tarde y en el ambiente se podía percibir un cierto olor a cuerno de unicornio quemado. Tal y como acontecía desde la noche de los tiempos, el ritual del encendido lumínico comenzaba con una coreografía (de ballet) interpretada por ninfas, duendes y diversa fauna folclórica en el lago de los cisnes, cerca de la laguna.
En aquella ocasión, los habitantes del reino se habían cubierto de lágrimas, no siendo este el motivo del apagón. Un antihéroe, conocido entre sus intimos como ‘el antagonista’, era el encargado de darle a la palanca de la luz y al enredarse entre los hilos de las Moiras había caído sobre la tecla equivocada, provocando así, un cortocircuito al fundir todos los plomos del reino. Esta singular parodia fue utilizada por los usurpadores de energía que, con nocturnidad, alevosía y ensañamiento, se apoderaron de las luminarias desconectadas y desconcertadas.

Continuará…


Esther Ferrer Molinero



15/12/09

LUCINDA Y LOS RÍOS AFRUTADOS






Lucinda se asomó al balcón para sentir en su lozano cutis el soplo de una brisa muy aromática, en el instante, en el que despuntaba la primera claridad del día. Aquella mañana de septiembre, pese a los azarosos vaivenes del viento, el aire, desprendía un aroma afrutado y maduro, anunciaba que la época de la vendimia estaba próxima.

Dioniso siguiendo fiel a su ritual, año tras año, era el encargado de organizar la gran bacanal para conmemorar que la diosa de los campos, Deméter, había realizado todo lo que debía, aquello que anteriormente habían tejido las Moiras, quizá. La cosecha, según lo establecido, estaba en su punto, se podría hacer ambrosía con las uvas maduras o, incluso, néctar e hidromiel. La diosa de la cosecha trabajaba siguiendo un patrón de guía muy meticuloso, sembraba de un soplo de izquierda a derecha, lloraba unas cuantas lágrimas de angustias abonables, para después atraer una gran tormenta sobre lo anteriormente plantado. Últimamente se encontraba, un día sí y otro también, haciendo de plañidera por los campos arados.

-Hoy he madrugado mucho así que, querido Eolo, deja lo que estés haciendo para un mañana no tan cercano, me tienes que echar una mano, mejor dicho un soplo- añadió Deméter a ritmo de rapsodia.
-No te preocupes, querida, ya que yo sigo el tempo que me marcan las estaciones y por supuesto el que dictaminas tú, mi querida diosa, nunca he querido convertirme en un fruto amargo sin un futuro cierto- explicitó Eolo sin mayores contemplaciones.


Entre tanta confusión, a ritmo de una Rapsodia Húngara de Liszt, se cosechaban los campos con la inestimable ayuda de los dioses y no muy lejos de allí se encontraba, Lucinda, internada en el bosque floral emanador de efluvios fantasiosos y terapéuticos. La niña se había adentrado en la espesura del bosque, en su escondite preferido, aquel que sólo conocía ella y, sin poder evitarlo, había tropezado con un hilo rojo muy llamativo oculto entre la maleza. El hilo poseía tres terminaciones nerviosas como si fuesen tres globos oculares de color rojo escarlata que parecían tener vida propia.

- Podrían ser las Moiras observándolo todo... - pensó Lucinda en voz alta.

En aquel momento, se le presentó un enorme dilema a la joven hada y siendo ella una personita de una curiosidad insaciable, decidió tomar el ojo de la izquierda para evadirse de un juguetón petirrojo que sobrevolaba intentando posarse sobre su enmarañada cabeza. Aquella mañana, tampoco, se había peinado.

-Deja de molestarme, fastidioso pajarraco, ¿no ves que nadie ha anidado en mi cabeza todavía? ¿Cómo sino iba a tener estos pelos deshilachados?- asestó Lucinda enfadada.
-Abandona ese hilo rojo, Lucinda, estás demasiado cuerda para seguir un hilo que no has tramado tú- respondió el pajarillo, que era uno de sus mayores confidentes.


Los frutos rojizos y olorosos de las vides comenzaban a explotar como glóbulos sanguíneos impregnándolo todo de un ambiente dulzón, azucarado e intenso. Cada vez que uno se rompía sonaba una nota diferente y de repente sin poder remediarlo, una alegre sinfonía animaba el entramado bosque. El cielo pálido se teñía, poco a poco, de un tono granado y la humedad, excesivamente pegajosa, estaba indisolublemente unida a aquella época del año denominada por los druídas del lugar ‘el tiempo de los ríos afrutados’.


- Puedes comprobar, amigo Petit (Petirrojo), que un hada como yo, en ocasiones, se deja llevar por esa sensación diluida que la acompaña a una cuando se encuentra en estado de irrealidad contenida- mascullaba Lucinda buscando a su pequeño amigo.
-Estado muy habitual en tu persona y, a veces, no tan contenido- insistió Petit, en un piar muy bajito para que ella no lo advirtiese.

Los oráculos de las pitonisas más lenguaraces, dedicadas a leer la buena fortuna de altivas diosas famosillas, muy conocidas en actos sociales varios, habían desvelado designios sustanciosos y aquella jornada, se vaticinaba como excepcional en el Olimpo de los dioses. Estas palabras habían salido expedidas de la boca de la pitonisa mayor, cuya lengua se desenroscaba como una alfombra roja:

“¿Qué es la decadencia? ¿Una involución?
Soñar que caes en un abismo interminable.
¿Qué es la permanencia? ¿La revolución?
Soñar que descansas en un nicho amable.
¿A quién le intrigan tus veladas pesquisas?
Falsaria empedernida deja de interpretarte.
Hallarás el ojo de la luz flotando en el río.
Morirás cuando se extinga el último etéreo.”

Continuará...


Esther Ferrer Molinero

ESPACIO, FRÍA LUNA ( La musa enferma)


Inspiras y espiras...
Cristales añicos,
espejos vahídos.
Expiras y exhalas...
Imágenes talladas,
retinas robadas.

Te desnudas, musa pálida, ante la laguna hiriente,
tibio despojo anuncia la claridad de tu voz pausada.
Tu sabor gélido se entremezcla con tus lágrimas,
calladas, ausentes y templadas. Espacio, fría luna.

Inspiras y espiras...
Cristales añicos,
espejos vahídos.
Expiras y exhalas...
Imágenes talladas,
retinas robadas.

Desgarrada angustia, llanto abandono y necesidad.
Sumergida en el frío de la noche oscura, cuarteada.
Abandonas tu aliento, lentamente, musa retardada.
¿Duermes? Ensueño profundo y placentero. Sueño.

Inspiras y espiras...
Cristales añicos,
espejos vahídos.
Expiras y exhalas...
Imágenes talladas,
retinas robadas.

Cierras todas tus ventanas con la llave de la vida,
sellas lacras angustiosas, abismo aciago perpetuo.
Desgajado corazón tintero, supura sangre blanca.
El invierno otorga duelos y quebrantos yermos.

Inspiras y espiras...
Cristales añicos,
espejos vahídos.
Expiras y exhalas...
Imágenes talladas,
retinas robadas.
ESPACIO, FRÍA LUNA...


Esther Ferrer Molinero.